
¿Sabes cuántos kilómetros duran realmente unas zapatillas de running? Descubre cuándo pierden amortiguación, cómo detectar el desgaste y cada cuánto conviene cambiarlas para evitar lesiones y correr mejor.
Cambiar las zapatillas de running en el momento adecuado es una de las decisiones más importantes para cualquier corredor. No solo influye en el rendimiento, sino también en la prevención de lesiones. Sin embargo, muchos runners siguen guiándose solo por la apariencia del calzado, cuando en realidad el desgaste más importante no siempre se ve.
Entonces, ¿cuántos kilómetros duran realmente unas zapatillas de running? La respuesta no es tan simple como parece.
En promedio, la mayoría de las zapatillas de running están diseñadas para rendir entre 500 y 800 kilómetros. Este rango suele aplicarse a modelos de entrenamiento diario, pensados para acumular volumen semanal de forma regular.
Sin embargo, no todas las zapatillas duran lo mismo:
Estos números son orientativos. En la práctica, la duración real depende mucho más del corredor que del modelo.
Uno de los errores más comunes es pensar que una zapatilla está “bien” porque la suela exterior aún tiene dibujo. En realidad, el componente que más rápido se degrada es la mediasuela, encargada de absorber el impacto de cada zancada.
Con el paso de los kilómetros, la espuma pierde elasticidad y capacidad de amortiguación. La zapatilla puede verse intacta, pero ya no protege igual. Cuando esto ocurre, el cuerpo comienza a recibir más impacto del necesario.
A mayor peso o impacto por zancada, mayor exigencia para la mediasuela. Los corredores con una pisada más agresiva suelen notar antes la pérdida de amortiguación.
No se desgasta igual una zapatilla usada solo para rodajes suaves que otra utilizada para entrenamientos diarios intensos, cambios de ritmo o series.
El asfalto es el terreno más agresivo para el calzado. Alternar con tierra compacta, pista o senderos puede ayudar a prolongar la vida útil de las zapatillas.

Superficie de asfalto – Fuente: freepik.es
Usar siempre el mismo par acelera el desgaste. La rotación de zapatillas de running permite que la espuma recupere su forma entre entrenamientos y mejora la durabilidad.
Más allá de los kilómetros acumulados, el cuerpo suele avisar:
Si reconoces varias de estas señales, es probable que tus zapatillas ya hayan cumplido su ciclo.
Registrar los kilómetros es una herramienta muy útil y hoy es fácil hacerlo con relojes GPS o apps de running. Aun así, el número no debe ser el único criterio.
Dos corredores pueden usar el mismo modelo y llegar a sensaciones muy distintas con el mismo kilometraje. Escuchar al cuerpo sigue siendo clave.
Correr con zapatillas que ya no amortiguan correctamente aumenta el riesgo de lesiones como:
Muchas veces estas molestias se atribuyen al entrenamiento, cuando el verdadero problema está en el calzado.
Aunque no son eternas, algunos hábitos ayudan a que rindan mejor durante más tiempo:
Estos cuidados no hacen milagros, pero sí retrasan el desgaste prematuro.
Si corres de forma regular, lo habitual es renovar zapatillas cada 6 a 12 meses, dependiendo del volumen semanal y la intensidad. Incluso con poco uso, el paso del tiempo también afecta a los materiales.
Por eso, además de los kilómetros, conviene considerar la antigüedad del calzado.
| Tipo de zapatilla | Duración promedio (km) | Uso recomendado | Señales de desgaste más comunes |
|---|---|---|---|
| Zapatillas de entrenamiento diario | 600 – 800 km | Rodajes suaves y volumen semanal | Pérdida de amortiguación, sensación “plana” |
| Zapatillas mixtas / tempo | 400 – 600 km | Ritmos medios y cambios de ritmo | Menor respuesta, fatiga en piernas |
| Zapatillas de competición | 250 – 400 km | Carreras y entrenamientos rápidos | Falta de rebote, impacto directo |
| Zapatillas minimalistas | 300 – 500 km | Técnica depurada y transición progresiva | Sobrecarga muscular, rigidez |
| Zapatillas de trail running | 600 – 900 km | Senderos y terrenos irregulares | Desgaste de suela, pérdida de estabilidad |
Las zapatillas de running no se cambian únicamente por kilómetros, sino por sensaciones, protección y salud. Cuando dejan de cuidarte como al inicio, es momento de pensar en un nuevo par.
Invertir en zapatillas nuevas a tiempo no te hará correr más rápido, pero sí te permitirá seguir corriendo mejor y sin dolores.